Para pisos y superficies del día a día
Una tapa del envase por cada cuatro o cinco litros de agua. Es suficiente para eliminar bacterias y hongos en una limpieza de rutina. Si el piso está muy sucio, lo que hace falta es pasar primero un jabón multiuso y después el cloro diluido: dos pasos cortos limpian más que una dosis triple.
Para desinfección profunda
Una tapa por cada dos litros, dejando actuar cinco minutos antes de enjuagar. Se usa en baños después de una enfermedad en casa, en cuartos de basura y cuando hay olor persistente. No hace falta hacerlo todos los días.
Para ropa blanca
Media tapa por carga de lavadora, añadida al agua antes de meter la ropa y nunca directamente sobre la prenda. El cloro puro sobre la tela quema la fibra: la mancha amarilla que aparece meses después casi siempre viene de ahí.
Por qué más no es mejor
Pasada cierta concentración, el cloro ya no mata más gérmenes y empieza a dañar lo que estás limpiando, como la lechada de la cerámica, el aluminio del mesón o la tela de algodón. Lo que sí mejora el resultado es dejarlo actuar unos minutos antes de enjuagar.
Consejos del equipo técnico
- Diluye siempre en agua fría: el agua caliente descompone el hipoclorito y le quita poder.
- Prepara solo lo que vas a usar en el día. El cloro diluido pierde efecto en 24 horas.
- Guarda el envase cerrado y lejos de la luz: la luz también lo degrada.


