Cloro + amoníaco
Produce cloraminas: un gas que irrita los ojos y las vías respiratorias y que en concentración alta hace daño pulmonar. El amoníaco está en muchos limpiacristales y en algunos limpiapisos, así que la mezcla pasa sin que nadie se dé cuenta. Basta con echar cloro en un piso que acabas de limpiar con otro producto.
Cloro + vinagre o limpiador de sarro
Cualquier ácido libera cloro gaseoso del hipoclorito. Es la mezcla que más accidentes causa en baños, porque el limpiador de sarro es ácido y la gente lo usa justo después del cloro en la misma poceta.
Cloro + alcohol
Genera cloroformo y otros compuestos clorados. La combinación se volvió común cuando el alcohol entró a la rutina de desinfección: se limpia con cloro y se remata con alcohol sobre la misma superficie húmeda.
Dos desinfectantes distintos
Casi nunca es peligroso, pero tampoco sirve de mucho. Los tensoactivos de uno anulan los del otro y la mezcla desinfecta menos que cualquiera de los dos por separado. Si vas a cambiar de producto, enjuaga primero.
Consejos del equipo técnico
- Un producto por superficie y por momento. Si quieres usar otro, enjuaga con agua primero.
- Nunca guardes mezclas en botellas sin etiqueta: el próximo que la abra no sabrá qué hay dentro.
- Ventila mientras limpias, aunque el producto no huela fuerte.

