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Seguridad3 min de lectura

Los productos de limpieza que nunca debes mezclar

Mezclar dos productos para que «limpie más» es la costumbre más peligrosa que hay en la limpieza doméstica. Ninguna de estas mezclas limpia mejor, y todas producen algo que no quieres respirar en un baño con la puerta cerrada.

Cloro + amoníaco

Produce cloraminas: un gas que irrita los ojos y las vías respiratorias y que en concentración alta hace daño pulmonar. El amoníaco está en muchos limpiacristales y en algunos limpiapisos, así que la mezcla pasa sin que nadie se dé cuenta. Basta con echar cloro en un piso que acabas de limpiar con otro producto.

Cloro + vinagre o limpiador de sarro

Cualquier ácido libera cloro gaseoso del hipoclorito. Es la mezcla que más accidentes causa en baños, porque el limpiador de sarro es ácido y la gente lo usa justo después del cloro en la misma poceta.

Cloro + alcohol

Genera cloroformo y otros compuestos clorados. La combinación se volvió común cuando el alcohol entró a la rutina de desinfección: se limpia con cloro y se remata con alcohol sobre la misma superficie húmeda.

Dos desinfectantes distintos

Casi nunca es peligroso, pero tampoco sirve de mucho. Los tensoactivos de uno anulan los del otro y la mezcla desinfecta menos que cualquiera de los dos por separado. Si vas a cambiar de producto, enjuaga primero.

Consejos del equipo técnico

  • Un producto por superficie y por momento. Si quieres usar otro, enjuaga con agua primero.
  • Nunca guardes mezclas en botellas sin etiqueta: el próximo que la abra no sabrá qué hay dentro.
  • Ventila mientras limpias, aunque el producto no huela fuerte.
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